viernes, 22 de febrero de 2013


Verbo metafísico


No puedo ser. No puedo ser. No puedo ser.
  
ser

Si es sólo una palabra, entonces, no soy. Las palabras no siempre significan lo que significan. Aunque no hay otra forma de ser sino siendo.
Ser: concepto o acuarela de humo. Espectro de nubes dilatadas al comprimirse mi alma con ese todo que me interroga hasta el cansancio.
No tuve otra opción que acceder. Que suprimir-condensar-escindir; es lo mismo. Y lo mismo es igualdad, pero nada es igual a nada y por eso es todo. Todos somos todo.
Quise saber el secreto de tu alma en aquella ventana que poco a poco se abría, extrapolando otra dimensión, otra realidad –o la realidad– a la mía, que es sin ser.
Pero la luz se acostaba en tu mejilla. Podía sentir la voz –la voz alma, mi amor–, pero dos círculos verdes me alejaron y yo sin resistencia... después de todo. Si después de todo, somos todo.
Ahora, no sé si existo, pero si es sí, sé que soy. O fui.



m n m

lunes, 18 de febrero de 2013



Epitafio - Juan Gelman 


Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.



Desaparición de un día del calendario

1

Círculo perfecto de córneas y matices en un despertar único-centro inminente en mi lectura; en mi voz. Voz apagada y estridente. En vos mi voz.
Prevenir la aparición de un momento que suplanta a otro que suplanta a una palabra en una boca, en una definición, en una persona que no es otra que ésa suplantando un momento.
Llorar de pánico gris y negro, a veces siento que nace un color azul pero lo descarto sin prisa. Llorar. Profesar los instantes previos con soplos de aire entrando y saliendo por mi cuerpo, con agua marrón brotando del suelo y salpicando el nacimiento de una oportunidad. De toda oportunidad. Me aterra, me subordina a un juego de posibilidades (al humo lúcido de rostros borrosos que no son porque otros fueron o van a ser).



2

apretarlo con fuerza
hasta hacer estallar
esa mirada estúpida y radioactiva;

hasta volverla verde y roja
con puertas deshabitadas
ojos verdes, radioactivos y rojos;

con fuerza no me llevó más que un segundo



3

salpico el charco y contraigo con las manos la estalactita de un presente eternamente incierto

de un continuo futuro inmediato



4

morir con la seguridad de ser aquel ser anterior a mí




m n m

miércoles, 6 de febrero de 2013


Proyección onírico-real


Si es rostro pudiera tal sólo moverse. Pero no. Quieto. Inmóvil y táctil a la vez, me observa desde tiempos arcaicos.
Sus ojos como huellas estampan un cielo aglutinado-ausente-húmedo que derrapan hacia la inmensidad en círculos incesantes. Así, impactan la imagen lúgubre de otros ojos dos redondos. Abiertos.
El rostro gira, hace propias aquéllas marcas en la piel e intenta penetrarlas sin límites, en su dimensión rugosa y transparente;
                                                             suspira con fuerza sobre el cuerpo que atestigua su gesto.

Alzando una mano, arrastra con sus dedos la esencia suave de aquél otro ser único en la habitación, que no parpadea y apenas respira,
que no lo mira aunque dirija hacia él dos pupilas eternas,
que no lo espera aunque absorba la incertidumbre que lleva en sus venas tan esbeltas,
que no está, aunque esté.

Dos estatuas dispares en la detención de un tiempo y espacio sin existencia. El rostro recuerda la sensación de una lágrima derretida en su mejilla. Frágil, su escultura morena y erizada, da fin a sus años. Lleva un rostro sin conciencia, pálido, hacia el sadismo de un cajón de madera bajo tierra *




*  Desperté sin memorias ese domingo. En un cuarto blanco, angosto, oscuro. Descubrí –me vi– dos ojos mirándome lejanos desde el suelo. La piel compacta e irrompible y un espejo sin comienzo ni fin.



m n m